viernes, 2 de enero de 2015

Cómico.

Tras el telón,
lloran doloridos dos ojos,
cansados... perdidos...
tristes y solos.

Y es que tras la lona,
solo existe una alma,
la del cómico que llora,
la del cómico que clama.

Su corazón se abrió un día,
llenándose de sueños y alegría,
de palabras de amor y de poesía...
esperando, temiendo... que se acabaría.

Y la gente ríe,
sueña con sus payasadas,
pero, el pobre poeta,
errante del mundo,
divaga por la nada.

Buscando alguien,
que en su dolor,
le apoye, le bese,
le llene de amor.

Que ponga besos en sus labios,
caricias en los rincones de su piel,
que llene su caja de amor a diario...
que le haga volver a creer, a querer... a nacer...

Y es que tras la lona,
solo existe un alma,
la del cómico que llora,
la del cómico que clama.


1 comentario:

  1. Me recuerda un poco al Albatros de Baudelaire. Me gusta mucho.

    Saludos.

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