lunes, 3 de diciembre de 2012

Tu calle.

Las calles de tu barrio,
con sus casas encaladas,
y esa cruz del calvario,
cargadita de velas gastadas.

Al fondo se escucha una guitarra,
que retumba en el empedrado,
canta triste su balada...
verdiales y suave taconeado.

Un suave sonido de palmeo,
se mezcla con un violín gitano,
desde tu calle no lo veo,
pero lo siento dentro... cercano.

Tu pelo negro alborotado,
me lleva a otros mundos,
antiguos, perdidos y arcanos...
bellos, suaves y profundos.

Toco tu mano,
y tus labios se entreabren,
como una flor de verano,
para que los míos los calmen.

Poco a poco bailamos,
nos fundimos como brea,
y nuestros labios juntamos,
con el poder del que nos crea.

La guitarra resuena y resuena,
mientras alguien taconea,
mientras mi corazón truena,
y tu cuerpo me desea.

Nace el amor, loco y ardiente,
bajo la mirada de las farolas,
con una pasión naciente,
al vernos a nosotros.. a solas...

Y nos juramos amarnos...

En las calles de tu barrio,
con sus casas encaladas,
y con esa cruz del calvario,
cargadita de velas gastadas.

Con el sonido de una guitarra,
que retumba en el empedrado,
cantando triste su balada...
verdiales con un suave taconeado.